6.-

Pico del Portillón Superior (2.908 metros)

Punta Oliveras-Arenas (3.298 metros)

Aneto (3.404 metros)

Aguja Daviu (3.350 metros)

Aguja Escudier (3.315 metros)

Espalda de Aneto (3.350 metros)


Subo el día anterior al refugio de la Renclusa, a 2.140 metros, tras haber utilizado el autobús de La Besurta, situada a unos 1.895 metros de altura. Al día siguiente, sobre las 7, temprano, comienzo la subida en dirección al Aneto, con la intención de ascender al mismo y, además, llegar a las Agujas Daviu y Escudier y a la Espalda de Aneto, y de paso, subir al Pico del Portillón Superior y a la Punta Oliveras-Arenas. La subida hasta el Portillón Superior, como casi siempre, dura y con mucha compañía. Hay que ir siempre investigando cual será el camino más rápido y fácil ya que hay una buena variedad de itinerarios con hitos.

Bastante rato después de haber sobrepasado por su vertiente derecha el Pico de la Renclusa, el Pico del Portillón Inferior y el collado del Portillón Inferior, y al cabo de un buen rato más de ascenso, abandono el claro camino de ascenso al Portillón Superior y entro en un caos de rocas, ya en una zona donde no hay prácticamente nieve, con la vista puesta en el Pico del Portillón Superior, y me dirijo hacia una clara canal que, al costado de una enorme prominencia rocosa, marca el lugar de ascenso al mismo. Al cabo de un rato, abandono dicha zona de grandes rocas para buscar una entrada con algún hito, a la izquierda de la canal. Superadas unas gradas entro en una amplia repisa no muy lejos del collado del Portillón Superior. Después, giro a la derecha para seguir, en paralelo a la cresta, por una sucesión de hitos que me llevan, pasando bajo el pico, a un punto no demasiado claro pero que, con una sencilla trepada por nuevos bloques rocosos situados a mi izquierda y sin demasiada dificultad, me deja en la cima del Pico del Portillón Superior (2.908 mts.). La cima es bastante estrecha y aérea, y está compuesta principalmente por grandes bloques rocosos.

El descenso por el otro costado lo veo, y aparentemente lo es, muy complicado, por lo cual opto por regresar por donde he venido y, a la que puedo, intento llegar al camino normal de subida al Portillón Superior, donde reencuentro otra vez varios montañeros. Una vez en el collado, a 2.880 metros de altura, y tras 2,15 horas de subida, las vistas hacia el Aneto, fabulosas. Puedo ver el glaciar en toda su extensión y las cumbres que lo circundan. Hay aún mucha nieve. Mucha gente buscando la cima y la gloria del Aneto. Por seguridad, a partir de un cierto punto del recorrido me coloco los crampones. El camino, marcado completamente por la huella de paso y con un desnivel no muy exagerado, permite agilizar la marcha. Tras un buen rato de andadura, llego al Collado de Coronas, a unos 3.195 metros de alto, y, después de un breve descanso, reemprendo la marcha. La pendiente, después, se acentúa. Hay mucho movimiento, unos subimos y otros ya bajan. Al llegar cerca de la Punta Oliveras-Arenas me desvío del camino hacia el Aneto y, en unos 5 escasos minutos, alcanzo este pico secundario, Punta Oliveras-Arenas (3.298 mts.). Desde aquí la vista sobre las agujas Daviu y Escudier es perfecta, y el corredor Estasen aparece majestuoso y cubierto de nieve. Después, desciendo. Deshago los 5 minutos y estoy de nuevo en la autopista del Aneto.

De nuevo fuerte pendiente. A medida que me voy acercando a la cumbre, la cruz y las demás señalizaciones se van haciendo más visibles. Ya cerca de la cima la nieve desaparece por completo para dar paso a la roca. Me quito los crampones, y en unos 5 minutos me veo ya en el Paso de Mahoma, con mucho tráfico. Cuando tengo un espacio me meto en el famoso paso, que no por conocido es menos espectacular y, al cabo de 5 minutos más, alcanzo la cima del Aneto (3.404 mts.). Unas 4 horas hasta el mismo.

 

 

Tras un descanso me dirijo hacia la cresta que baja hacia las agujas Daviu y Escudier. El descenso, sin ser complicado, exige atención, pues la roca está bastante suelta. El primer tramo de bajada es una corta canal por la que hay que destrepar, buscando el camino menos comprometido. Llego, enseguida, a la horcada, a 3.330 metros, del corredor Estasen. Admiro el espectacular desnivel del corredor, lleno de nieve, y, de nuevo en subida, alcanzo la Aguja Daviu (3.350 mts.), en unos 15 minutos. Prosiguiendo por el recortado contrafuerte rocoso sobrepaso 2 cotas insignificantes, y, en otros 15 minutos, llego a la Aguja Escudier (3.315 mts.). Después, comienzo el camino de regreso, ahora de subida, hacia el Aneto, para ir hacia la mole que se divisa en la distancia, la Espalda de Aneto. Mientras subo, pienso que nunca antes había visto el Aneto y el Paso de Mahoma desde esta perspectiva. Aunque no hay mucho trecho de subida, ésta se hace fatigosa.

 

Subiendo hacia el Aneto por el glaciar del mismo nombre

 

Ya de nuevo en la cima del Aneto, y sin pensármelo dos veces ya que ésta era la intención, me dirijo hacia la Espalda de Aneto. El descenso no es en absoluto complicado. Alcanzo primero una cota desde la cual la Espalda de Aneto parece algo difícil, pero no es así. Girando hacia la izquierda traspaso una horcada, desciendo un poco, y voy a buscar una corta canal, muy vertical pero no difícil, que me lleva directamente a la cima de la Espalda de Aneto (3.350 mts.). Tiempo total hasta aquí desde la cima del Aneto, casi una hora.

 

Aguja Daviu y Aguja Escudier

 

Después, en dirección contraria, emprendo de nuevo la subida hacia el Aneto. Desde su cima, comienzo la bajada. El descenso, repetición de la subida pero más rápido. Al encontrarme con la nieve, los crampones. Llegando al Portillón Superior, breve parada. El descenso posterior desde el Portillón Superior se me hace lento y fatigoso. Con paciencia y admirando todas las cumbres adyacentes, desde La Maladeta hasta el pico de Alba, más abajo el lago de Paderna, y, al final, el refugio, voy descendiendo de tal manera que en no demasiado tiempo llego de nuevo a La Renclusa. Tiempo de regreso, unas 3,30 horas. Después, vuelvo hacia La Besurta. Bajo en el autobús hasta el coche y emprendo la vuelta a casa.